
El poder del terror en la literatura, el cine… y en mí
Nací en el 81, soy la menor de cuatro hermanos y ellos veían de todo en casa; por eso me acostumbré al género del terror desde pequeña con películas como El exorcista, Poltergeist, La cosa, Alien… entre muchas otras. Y me hice muy fan del género. Aunque tengo que admitir que los cenobitas de Hellraiser me causaron un trauma infantil.
Me resulta curioso cuando hay gente que me dice que no lee nada de este género porque, literalmente, admiten que “son muy caguetas”… pero luego sí que han visto Beetlejuice o La Familia Addams, que son comedias de terror; o películas de Tim Burton, como Sleepy Hollow o Sweeney Todd (esta última por mencionar una combinación poco común entre musical y terror).
Es verdad que no a todo el mundo nos dan miedo las mismas cosas, y también hay personas que se asustan más fácilmente que otras. Pero creo que al final los temas que se tratan en este género del terror son básicamente dos: el miedo a lo desconocido y el miedo a la muerte.
El terror es un género que nos confronta con nuestros miedos más profundos. Nos hace sentir vulnerables, nos acelera el pulso y nos sumerge en lo desconocido. ¿Qué sucede tras la muerte? ¿Existe algo después? Y si lo hay, ¿qué nos espera? ¿Se puede volver? Este tipo de preguntas han atormentado a la humanidad desde siempre, y el terror es una de las mejores formas de explorarlas.
El terror: un género que evoluciona
La Divina Comedia de Dante Aliguieri es un clásico de la literatura que se escribió hace más de 700 años (los manuscritos son de entre 1304 a 1321, y se publicó por primera vez en 1472) Es considerada como la precursora del terror por su atmósfera opresiva y en especial por su primer tercio: Infierno. Dante atraviesa el infierno, nos cuenta lo que ve y no es nada agradable. Explora ese miedo a lo que nos puede esperar tras la muerte utilizando lo que hoy en día llamamos body horror.
Desde esta obra más poética pasando por los primeros relatos góticos en el siglo XIX hasta el horror contemporáneo, la manera de narrar ha cambiado y el género de terror ha ido evolucionando, sin embargo la esencia sigue siendo la misma: explorar lo que tememos. Tememos aquello que no conocemos o lo que no comprendemos. Es el miedo a lo desconocido que comentaba al principio. El miedo a lo que va más allá de nuestro entendimiento.
Mary Shelley con Frankenstein (1818) fue pionera en combinar el terror gótico con los avances científicos. Obras como Carmilla (Sheridan Le Fanu, 1872) o Drácula, (Bram Stoker, 1897) nos presentan el miedo a aquello que vuelve tras la muerte y a la seducción de la oscuridad. Edgar Allan Poe es el padre del terror psicológico. Y autores como Algernon Blackwood y H.P. Lovecraft expandieron los límites del miedo a una escala cósmica, donde el terror surge de la insignificancia del ser humano frente a fuerzas incomprensibles que existen mucho antes que la humanidad.
En la actualidad…
Hoy en día estos autores han influenciado a otros contemporáneos, como Stephen King, y a cineastas para crear innumerables películas y adaptaciones de obras de estos clásicos. Pero creo que la combinación del terror con otros géneros ha sido clave en su evolución. En ocasiones combinan el terror con la comedia, donde llegan a burlarse del género con algunos clichés (Beetlejuice, La Familia Addams, la saga de Evil dead, Tucker y Dale vs. Evil…) o la ciencia ficción de terror (Alien, Pandorum, Resident Evil…), o haciéndolo evolucionar en subgéneros como los slasher (Scream, Viernes 13, Pesadilla en Elm Street…) o el folk horror (El Ritual, La Bruja, Midsommar…).
El terror evoluciona con nosotros y con la tecnología: la forma del terror más nuevo es el tecnológico (Black Mirror, Tau, The Ring)
El terror más sutil
El miedo no solo viene de lo externo sino que también puede venir de lo interno, de nuestra propia mente. El terror psicológico nace de la sugestión, la duda, la paranoia, la sensación de que algo no está bien. Explora el límite entre la realidad y la locura. Son elementos que pueden hacer que una historia resulte terrorífica sin necesidad de mostrar monstruos, fantasmas o sangre; por eso es la manera más sutil del terror.
Lo paranormal: el terror más explotado
El Exorcista está considerada por la crítica y el público, como una de las mejores películas de terror. Y es que a veces, las historias más aterradoras nacen cuando lo cotidiano se transforma en algo que nos hace cuestionarnos la realidad. Cuando se combinan esos dos temas que había mencionado: el miedo a lo desconocido con el miedo a la muerte.
¿Por qué leemos historias o vemos películas que nos asustan?
Nos da una forma segura de experimentar el miedo: nos da la adrenalina pero detrás de una barrera protectora, ya sea una pantalla o las páginas de un libro. Y esta sensación a veces puede volverse adictiva.
Una buena historia de terror deja una huella que persiste después de cerrar el libro o de ver los créditos finales; y no tiene por qué ser en forma de pesadillas.
Si aún no os habéis atrevido a explorar el género, os invito a hacerlo. Porque a veces enfrentarse a nuestros miedos en la ficción nos ayuda a enfrentarlos en la vida real.
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