
La IA está revolucionando nuestra actualidad, pero no siempre para bien. Cuando se infringen los derechos de autor para entrenarla se estaría cometiendo un delito y eso es lo que ha denunciado el Sindicato de Autores de Estados Unidos, junto con escritores de la talla de George R. R. Martin, autor de la conocida saga Juego de Tronos. En el año 2023 acusaron a la empresa OpenAI, creadora de ChatGPT, de alimentar su inteligencia artificial con obras protegidas por derechos de autor sin pedir su consentimiento. El Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York decidió seguir adelante con esta demanda presentada hace ya dos años. Dicha demanda pide que se prohíba el uso de material protegido por derechos de autor sin autorización y, en el caso de infracción, tener derecho a la indemnización correspondiente.
Escritores y guionistas en pie de guerra contra la IA
Esto abre otro debate: cualquier usuario de ChatGPT que usara un prompt pidiéndole que escribiera algo “con el estilo del autor X” en teoría estaría contribuyendo a perpetuar este delito contra la propiedad intelectual.
La pregunta del millón es: ¿hay alguna manera de saber qué autores ya dieron su consentimiento para entrenar la IA con sus textos?
Aunque todavía existen vacíos legales en cuanto al entrenamiento de la IA, el hecho de utilizar propiedad intelectual sin permiso no es legal, porque los autores de los textos deberían poder decidir cómo se utiliza su obra y ser reconocidos así como remunerados por ello.
También en el año 2023 hubo una huelga de guionistas, que pedían mejores salarios y compensaciones además de protección contra el uso de la inteligencia artificial en el proceso de escritura, ya que temían que esta tecnología pudiera reemplazar su trabajo.
En enero de este mismo año 2025 el prestigioso The New York Times también emprendió acciones legales contra los creadores de ChatGPT por infracción de derechos de autor. Algunos editores extendieron incluso la queja a Microsoft, ya que ha incorporado la tecnología de OpenAI a su motor de búsqueda Bing.
Este asunto va más allá de la simple infracción de derechos de autor, o de un atentado a la creatividad, porque es posible que los textos generados con inteligencia artificial se estén utilizando para hacer competencia desleal.

Los artistas y creadores digitales contra la IA
Este conflicto de escritores, guionistas, editores y periodistas contra ChatGPT también enfrenta a los artistas y creadores digitales contra generadores de imágenes como Midjourney, por la misma razón.
Un caso muy sonado ha sido el de Hayao Miyazaki, director de Studio Ghibli, cuyo característico estilo ha sido copiado por la IA para transformar imágenes reales a su estilo de anime tan reconocible. Aunque Miyazaki parece que no ha emprendido acciones legales sí que ha manifestado su rechazo hacia esta práctica que ha llegado a hacerse viral. Al parecer Ghibli no es el único estudio japonés en contra de la IA, hay más estudios que están representados por una organización antipiratería que exige a OpenAI que deje de alimentar su inteligencia artificial con sus trabajos y que responda a sus demandas.
La IA en los audiolibros
Los locutores profesionales de audiolibros también empiezan a ver los efectos que la IA tiene en su trabajo. Por un lado está el auge de este formato para disfrutar de libros mientras se realizan otras tareas, pero por otro las narraciones automáticas generadas con inteligencia artificial son cada vez más realistas y asequibles, tanto para lectores como para autores noveles. Hay autores autopublicados que no se pueden permitir pagar un locutor profesional para tener la versión en audiolibro de su obra, por lo que suelen optar por la IA, ya que reduce tanto el coste como el tiempo de producción. Amazon KDP ya ofrece a los autores la opción de crear un audiolibro en Audible a partir de un e-book subido a la plataforma. En cuanto a la calidad de las voces artificiales y las preferencias de los oyentes… eso ya es otro tema a debatir.
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